lunes, 24 de febrero de 2014

Mago Imperial Saber de la Muerte - Heinrich Kemmler

En esta entrada os muestro un hechicero del saber de la muerte que pinté para una liga de pintura de un foro. El tema era "Tenebroso". La verdad es que era un proyecto que tenía desde hace muchos años en mente, pero no me "atrevía" a realizar, en la caja venían dos magos, éste y otro que tengo también sin pintar, esperando.
Os dejo con las fotos, una breve explicación de lo que quiero transmitir y el trasfondo que me inspiró. Un saludo.





Esta figura la he querido representar en el momento exacto en el que lanza un conjuro.
He representado la base como si fuera el suelo de una sala o mazmorra donde el hechicero está canalizando un hechizo. Lo he subido a unas escaleras para representar el hecho de que la muerte siempre está por encima de todo acechando en cada paso que das en la batalla.
El efecto de canalizar el hechizo lo he hecho con el anillo que sobresale del suelo y le di una tinta para simular una iluminación suave, dentro está el símbolo del viento de magia del saber de la muerte. 
Después el hechicero está en una pose que marca el momento en el que termina de leer el hechizo de su libro, en el cual también dibujé algunos garabatos y pequeños dibujos. La guadaña, las rosas y los colores oscuros terminan de engullirte en la sensación de muerte que rodea toda la figura.




Trasfondo
Heinrich Kemmler arde con sus ansias de poder. Después de reconocer los límites que la mortalidad le ha mostrado estos últimos años, Kemmler ha dedicado su vida a superarlos. Se sumergió en el mundo de la nigromancia desde joven, y para cuando contaba cuarenta años ya era capaz de levantar cementerios enteros de cadáveres que cumplieran sus órdenes.

Kemmler se convirtió en un Nigromante muy poderoso y temido, que recorría toda torre de hechicería y cada templo antiguo que pudo encontrar en su búsqueda por las verdades oscuras. Kemmler estuvo en lo más alto durante varias décadas, pero rivales ambiciosos juraron no descansar hasta destruirle y usurpar su poder. Cuando todos aquellos a los que Kemmler había derrotado se unieron, demostraron ser más poderosos que este señor de los muertos. En la batalla de las Diez mil Calaveras, los enemigos de Kemmler casi consiguieron matar al Señor de Nigromantes. A pesar de que consiguió dispersar a sus atacantes con un hechizo de confusión, su cuerpo y su mente habían quedado rotas durante la batalla.

Durante varios años, Kemmler vagó por las Montañas Grises y los Reinos Fronterizos como poco más que un pordiosero medio loco. Por un golpe del destino, descubrió la tumba de Krell, un campeón del Caos muerto hace tiempo, cuyo mausoleo era tan fantástico que se elevaba muchos metros hacia el cielo. Aquí es donde Kemmler firmó un terrible pacto con los dioses. Le devolverían su anterior poder y a cambio Kemmler juró que mataría y destruiría en su nombre. Actualmente, el nombre del Señor de Nigromantes despierta el terror en los corazones de la gente sencilla una vez más, y el relato de sus actos es susurrado y repetido por todo el Viejo Mundo.

Heinrich mide un poco menos de un metro ochenta, y tiene un pelo largo y sucio de color blanco. Bajo las ropas de Kemmler se esconde un cuerpo lleno de cicatrices, cortes y señales producto de sus años de locura. Va tapado con larga capa oscura que se arremolina y mueve con vida propia, que puede transportar a su portados entre el velo de ambos mundos. Cuando se dirige a la batalla, una mano va equipada con el Filo Funerario del Caos, que le fue otorgada cuando selló su innombrable pacto con las fuerzas del Caos, y en la otra sostiene su Báculo del Cráneo, un mortífero objeto mágico rematado en un cráneo que parlotea y balbucea constantemente.

A pesar de que no es consciente de ello, los caminos que Kemmler recorrió por las montañas estaban sutilmente guiados por el espíritu de Nagash, como parte de un plan malvado en el que liberaría a Krell para unirle a él en las fuerzas de los No Muertos. Los planes de Nagash han sufrido un pequeño revés por las numerosas bajas que los ejércitos del Señor de los Muertos sufrieron en la Batalla de la Abadía de Maisontaal, pero con el tiempo seguro que le reportarán pingües y terribles beneficios.
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